un paseo por Egipto

19.1.20 Egipto



Estas pasadas navidades pasamos una semana recorriendo Egipto de sur a norte, conociendo un pedacito de su historia y viajando a través del tiempo mientras conocíamos las tierras de los faraones. Tantos días dan para mucho - casi mil fotos en la cámara, no sé cuántas en el teléfono y un carrete -  y merecen post de diario fotográfico aparte, pero como suelo hacer siempre que vuelvo de algún lugar tan diferente, me gustaría compartir algunas cosas que me han llamado la atención o que creo que son interesantes de contar.

egipto

Sobre Egipto: inicialmente me daba bastante miedo visitar el país. Aunque intento no leer demasiado sobre esos temas, gracias a los medios globales de comunicación hoy en día, es bien sabido que han ocurrido recientemente algunos ataques terroristas hacia extranjeros. Es cierto, el peligro está ahí.

Pero siendo realistas, también es peligroso hoy en día viajar a Londres, París, cualquier ciudad alemana o incluso Barcelona. Es así de triste y lamentable. Hoy en día el peligro está en cualquier parte.

Después de haber visitado el país, puedo decir que es un lugar seguro, pero evidentemente, las medidas de seguridad que toman son muy altas y te hacen sentir que en el aire se respira cierta calma chicha...
Por ejemplo, en todos los templos, restaurantes, hoteles y lugares, debíamos pasar un arco de seguridad y se escaneaban todas las mochilas y bolsos. Cuando llegamos a El Cairo desde Aswan, un coche de policía fue custodiando el autobús hasta el hotel. Una vez que llegamos (y todas las noches cuando volvíamos), pasábamos un control en el que daban una vuelta rodeando el vehículo con un perro que detectaba explosivos... En fin, se nota cierta tensión en el ambiente.
También me llamó especialmente la atención que en cada esquina de cualquier sitio, había un coche y unos cuatro o cinco militares armados hasta las cejas. La inversión en seguridad por parte del estado es realmente altísima. No sé cuál será el porcentaje de fuerzas del orden del país, pero desde luego que llama la atención en contraste con otros países.
Me resultó bastante curioso que cuando íbamos de un sitio a otro, la policía realizaba un control antes de llegar al punto en concreto, apuntaba la matrícula, el número de viajeros y le preguntaba al guía de dónde veníamos y dónde nos alojábamos. La explicación que nos dieron era que en el caso de que nos perdiésemos, facilitaría nuestra localización. No sé si será así, pero uno no deja de sentir que no viaja con esa tranquilidad y libertad a la que está acostumbrado.

duo egipto En cuanto a los egipcios, en general son gente agradable y que sonríen de vuelta si les saludas. Pero también pueden llegar a ser extremadamente agobiantes abordándote en todos los lugares turísticos para venderte algo. Es normal, hay mucha, mucha pobreza. Por eso hay que armarse de muchísima paciencia para decir que no cuando algo no te interesa, porque te seguirán ofreciendo cosas hasta que te canses y compres algo o vean que ya no hay por donde seguir.

Un tema peliagudo. Y sin querer generalizar, simplemente cuento lo que yo viví como mujer.
Mi percepción es que son muy machistas, por varias situaciones que me ocurrieron.
Normalmente cuando iba acompañada nos abordaban para vendernos cosas. Cuando me alejaba del grupo, bien para hacer una foto o ir al aseo, ni se molestaban en ofrecerme nada. Asumían que como mujer, no llevaba dinero y directamente ni se molestaban.
En el crucero, una de las tardes también me pasó algo curioso. Ya sabéis que en los barcos se suele firmar una factura y se liquidan cuentas al final. Pues bien, me pedí una cerveza  y cuando pedí firmar para cargarlo a la habitación, me dijeron que no, que firmaba mi chico. Yo me quedé bastante desconcertada y no supe reaccionar, pero fue una muestra más del papel que juegan las mujeres.  Supongo que si viajas sola o con amigas, no les quedará más remedio, pero mientras haya un hombre delante...

Sobre el patrimonio: realmente hay tantísimas cosas que ver, que considero que es posible pasar semanas viendo lugares y no cansarse. Cada templo cuenta en sus paredes tantas cosas, que es imposible acordarse de todo. Desde batallas a escenas de la vida diaria. Me pareció todo tan increíble y sobre todo, darme cuenta de que somos un parpadeo en la historia, es algo que te remueve mucho por dentro. Algunos templos han sido objeto del vandalismo y tienen muchas figuras (sobre todo las caras) borradas, pero otros conservan aún la policromía de la época. Ojalá pudiera acordarme de todas las cosas que nos contaron, pero sí que puedo decir que volví muy fascinada con la época faraónica. Es realmente interesantísima.
duo egipto egipto

Sobre viajar en grupo: yo nunca había hecho un viaje así y aunque reconozco que las ventajas son muchas, como el tener todo el transporte gestionado, las entradas y organización en general, siento que es una forma demasiado encorsetada y agotadora de viajar. Es como que tienes que hacer una maratón para ver todos los sitios que hay que tachar de la lista. Llega un punto en el que olvidas que has hecho el día anterior. A mí me gusta viajar de otra forma, más lenta. Al final, correr tanto y dormir tan poco, hace que no vivas el viaje de la misma manera.  Me diréis, "es que hay que aprovechar los días, que para los pocos que vas hay que ver lo máximo posible". Bueno, soy de la opinión de que eso solo es fuente de estrés y ansiedad. Hubo días en los que me costó disfrutar, me sentía tan cansada y agobiada que sentía que no me estaba llenando como creía que lo haría.

Si algún día vuelvo a Egipto, tengo claro que lo haré por mi cuenta. Me parece algo totalmente realizable. Eso sí, pasear por El Cairo es misión imposible. Apenas hay aceras y el tráfico es una auténtica locura. Como en China, usan el pito para todo: avisar que se incorporan, que cambian de carril, decirle al peatón que cruce... desde luego es mejor ir con conductor, no es una ciudad muy paseable. En más de una ocasión temí por unos cuantos peatones, pero ni el guía ni el conductor parecieron inmutarse. Debe existir una especie de red que lo sostiene todo y al final no hay (casi) heridos.


Sobre la ropa: yo viajé en pleno invierno, pero los cambios de temperatura son increíbles y pasas de cocerte cuando te da el sol en algunas ocasiones a tener muchísimo frío en cuanto se pone el sol. Yo pequé de optimista y me faltaron prendas de abrigo. Y creo que no fui la única porque vi a mucha gente con apenas una sudadera o incluso zapato abierto. Imprescindible un abrigo en invierno y unas zapatillas o unas botas de campo, para poder andar sin problema por las zonas de tierra y piedras.
Se anda muchísimo, con distintos desniveles y hay que ir, ante todo, cómodo.

Sobre la fotografía: Egipto es un país extremadamente fotogénico. Todo te llama la atención, sobre todo los templos y la belleza que hay en sus paredes. Creo que lo mejor es llevar un objetivo de varias focales que te de versatilidad y te permita también capturar los detalles. Yo me llevé un 28-70mm y aunque no es el objetivo de mi vida por falta de nitidez, me resultó bastante práctico.

Por cierto, la lógica es bastante aleatoria sobre dónde se puede hacer fotos y dónde no... Aquí no se permiten cámaras (pero móvil sí), aquí sí - previo pago - , aquí la puedes llevar en la mochila, aquí la tienes que dejar a la entrada encima de un banco y sabe Dios si a la vuelta alguien se la habrá llevado...
Solo puedo decir dos cosas: hay que llevarse un buen objetivo luminoso para las tumbas del Valle de los Reyes (eché de menos mi 35mm f/1.8) y encontrar algún alma caritativa que te cuide tu cámara en aquellos sitios en los que no te dejan guardarla en la mochila (como en la pirámide de Kefrén).

egipto egipto

Egipto me ha gustado mucho, pero disfruté muchísimo más, con diferencia, la zona de Luxor y los templos. El Cairo, a excepción de las pirámides, me decepcionó un poco. Quizá es porque tenía las expectativas muy altas y me esperaba un lugar más parecido a Marrakech, que me enamoró muchísimo.  O quizá es porque el viajar así de rápido y en grupo, le restó encanto.
Será cuestión de volver...


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Estas pasadas navidades pasamos una semana recorriendo Egipto de sur a norte, conociendo un pedacito de su historia y viajando a través del tiempo mientras conocíamos las tierras de los faraones. Tantos días dan para mucho - casi mil fotos en la cámara, no sé cuántas en el teléfono y un carrete -  y merecen post de diario fotográfico aparte, pero como suelo hacer siempre que vuelvo de algún lugar tan diferente, me gustaría compartir algunas cosas que me han llamado la atención o que creo que son interesantes de contar.

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Sobre Egipto: inicialmente me daba bastante miedo visitar el país. Aunque intento no leer demasiado sobre esos temas, gracias a los medios globales de comunicación hoy en día, es bien sabido que han ocurrido recientemente algunos ataques terroristas hacia extranjeros. Es cierto, el peligro está ahí.

Pero siendo realistas, también es peligroso hoy en día viajar a Londres, París, cualquier ciudad alemana o incluso Barcelona. Es así de triste y lamentable. Hoy en día el peligro está en cualquier parte.

Después de haber visitado el país, puedo decir que es un lugar seguro, pero evidentemente, las medidas de seguridad que toman son muy altas y te hacen sentir que en el aire se respira cierta calma chicha...
Por ejemplo, en todos los templos, restaurantes, hoteles y lugares, debíamos pasar un arco de seguridad y se escaneaban todas las mochilas y bolsos. Cuando llegamos a El Cairo desde Aswan, un coche de policía fue custodiando el autobús hasta el hotel. Una vez que llegamos (y todas las noches cuando volvíamos), pasábamos un control en el que daban una vuelta rodeando el vehículo con un perro que detectaba explosivos... En fin, se nota cierta tensión en el ambiente.
También me llamó especialmente la atención que en cada esquina de cualquier sitio, había un coche y unos cuatro o cinco militares armados hasta las cejas. La inversión en seguridad por parte del estado es realmente altísima. No sé cuál será el porcentaje de fuerzas del orden del país, pero desde luego que llama la atención en contraste con otros países.
Me resultó bastante curioso que cuando íbamos de un sitio a otro, la policía realizaba un control antes de llegar al punto en concreto, apuntaba la matrícula, el número de viajeros y le preguntaba al guía de dónde veníamos y dónde nos alojábamos. La explicación que nos dieron era que en el caso de que nos perdiésemos, facilitaría nuestra localización. No sé si será así, pero uno no deja de sentir que no viaja con esa tranquilidad y libertad a la que está acostumbrado.

duo egipto En cuanto a los egipcios, en general son gente agradable y que sonríen de vuelta si les saludas. Pero también pueden llegar a ser extremadamente agobiantes abordándote en todos los lugares turísticos para venderte algo. Es normal, hay mucha, mucha pobreza. Por eso hay que armarse de muchísima paciencia para decir que no cuando algo no te interesa, porque te seguirán ofreciendo cosas hasta que te canses y compres algo o vean que ya no hay por donde seguir.

Un tema peliagudo. Y sin querer generalizar, simplemente cuento lo que yo viví como mujer.
Mi percepción es que son muy machistas, por varias situaciones que me ocurrieron.
Normalmente cuando iba acompañada nos abordaban para vendernos cosas. Cuando me alejaba del grupo, bien para hacer una foto o ir al aseo, ni se molestaban en ofrecerme nada. Asumían que como mujer, no llevaba dinero y directamente ni se molestaban.
En el crucero, una de las tardes también me pasó algo curioso. Ya sabéis que en los barcos se suele firmar una factura y se liquidan cuentas al final. Pues bien, me pedí una cerveza  y cuando pedí firmar para cargarlo a la habitación, me dijeron que no, que firmaba mi chico. Yo me quedé bastante desconcertada y no supe reaccionar, pero fue una muestra más del papel que juegan las mujeres.  Supongo que si viajas sola o con amigas, no les quedará más remedio, pero mientras haya un hombre delante...

Sobre el patrimonio: realmente hay tantísimas cosas que ver, que considero que es posible pasar semanas viendo lugares y no cansarse. Cada templo cuenta en sus paredes tantas cosas, que es imposible acordarse de todo. Desde batallas a escenas de la vida diaria. Me pareció todo tan increíble y sobre todo, darme cuenta de que somos un parpadeo en la historia, es algo que te remueve mucho por dentro. Algunos templos han sido objeto del vandalismo y tienen muchas figuras (sobre todo las caras) borradas, pero otros conservan aún la policromía de la época. Ojalá pudiera acordarme de todas las cosas que nos contaron, pero sí que puedo decir que volví muy fascinada con la época faraónica. Es realmente interesantísima.
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Sobre viajar en grupo: yo nunca había hecho un viaje así y aunque reconozco que las ventajas son muchas, como el tener todo el transporte gestionado, las entradas y organización en general, siento que es una forma demasiado encorsetada y agotadora de viajar. Es como que tienes que hacer una maratón para ver todos los sitios que hay que tachar de la lista. Llega un punto en el que olvidas que has hecho el día anterior. A mí me gusta viajar de otra forma, más lenta. Al final, correr tanto y dormir tan poco, hace que no vivas el viaje de la misma manera.  Me diréis, "es que hay que aprovechar los días, que para los pocos que vas hay que ver lo máximo posible". Bueno, soy de la opinión de que eso solo es fuente de estrés y ansiedad. Hubo días en los que me costó disfrutar, me sentía tan cansada y agobiada que sentía que no me estaba llenando como creía que lo haría.

Si algún día vuelvo a Egipto, tengo claro que lo haré por mi cuenta. Me parece algo totalmente realizable. Eso sí, pasear por El Cairo es misión imposible. Apenas hay aceras y el tráfico es una auténtica locura. Como en China, usan el pito para todo: avisar que se incorporan, que cambian de carril, decirle al peatón que cruce... desde luego es mejor ir con conductor, no es una ciudad muy paseable. En más de una ocasión temí por unos cuantos peatones, pero ni el guía ni el conductor parecieron inmutarse. Debe existir una especie de red que lo sostiene todo y al final no hay (casi) heridos.


Sobre la ropa: yo viajé en pleno invierno, pero los cambios de temperatura son increíbles y pasas de cocerte cuando te da el sol en algunas ocasiones a tener muchísimo frío en cuanto se pone el sol. Yo pequé de optimista y me faltaron prendas de abrigo. Y creo que no fui la única porque vi a mucha gente con apenas una sudadera o incluso zapato abierto. Imprescindible un abrigo en invierno y unas zapatillas o unas botas de campo, para poder andar sin problema por las zonas de tierra y piedras.
Se anda muchísimo, con distintos desniveles y hay que ir, ante todo, cómodo.

Sobre la fotografía: Egipto es un país extremadamente fotogénico. Todo te llama la atención, sobre todo los templos y la belleza que hay en sus paredes. Creo que lo mejor es llevar un objetivo de varias focales que te de versatilidad y te permita también capturar los detalles. Yo me llevé un 28-70mm y aunque no es el objetivo de mi vida por falta de nitidez, me resultó bastante práctico.

Por cierto, la lógica es bastante aleatoria sobre dónde se puede hacer fotos y dónde no... Aquí no se permiten cámaras (pero móvil sí), aquí sí - previo pago - , aquí la puedes llevar en la mochila, aquí la tienes que dejar a la entrada encima de un banco y sabe Dios si a la vuelta alguien se la habrá llevado...
Solo puedo decir dos cosas: hay que llevarse un buen objetivo luminoso para las tumbas del Valle de los Reyes (eché de menos mi 35mm f/1.8) y encontrar algún alma caritativa que te cuide tu cámara en aquellos sitios en los que no te dejan guardarla en la mochila (como en la pirámide de Kefrén).

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Egipto me ha gustado mucho, pero disfruté muchísimo más, con diferencia, la zona de Luxor y los templos. El Cairo, a excepción de las pirámides, me decepcionó un poco. Quizá es porque tenía las expectativas muy altas y me esperaba un lugar más parecido a Marrakech, que me enamoró muchísimo.  O quizá es porque el viajar así de rápido y en grupo, le restó encanto.
Será cuestión de volver...


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