Igual que ocurrió en febrero, marzo fue un mes muy analógico. No por nada en particular, pero me apetecía muchísimo más hacer fotos con las cámaras de carrete.

El mes comenzó con mi finde en analógico con Nuria, del que ya hablé hace un par de meses y el resto de findes saqué las cámaras de paseo un montón, así que terminé con un carrete entero de mi Minolta XG-M y otro de la Olympus 35DC.

El mes cundió bastante e hice muchas cosas: estuve en Cáceres, en la dehesa extremeña, de paseo por El Retiro, por Malasaña también, una mañana en Casa Decor con una amiga y también disfruté de las vistas desde el Círculo de Bellas Artes.

En general estoy muy contenta con los resultados, aunque es cierto que con la Olympus tengo que afinar mejor el enfoque. Creo que me cuesta un poco más porque la marca amarilla del visor para enfocar a veces es un poco difícil de ver. Tendré que practicar más...


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El analógico es lo que tiene. Hasta que revelas, escaneas y eliminas alguna motita de polvo pueden pasar meses.

Además, he estado bastantes semanas fuera. Así que hasta que pueda ordenar fotografías y sentimientos de nuestro último viaje por África, retomo las entradas en analógico, aunque sea ya con unos cuantos meses de retraso.

El pasado mes de febrero fue bastante diferente fotográficamente hablando. Solo hice fotos con mis cámaras analógicas. No fue por ningún motivo en particular, pero simplemente no me apetecía sacar la reflex digital. Aunque me encanta las fotos que hace, me he dado cuenta de que para el día a día prefiero el carrete porque al final si no estás de viaje no se hacen tantas fotos (y para eso el analógico va genial) y además los colores tienen un aire nostálgico precioso.

Solo disparé dos carretes, uno con la Minolta XG-M y otro con la Olympus 35DC.  Suelo intercalarlas según el día, si me apetece cargar más o menos, pero me encantan los resultados con las dos.

Febrero ha tenido de todo: hojas de color naranja y ocre, almendros en flor, paseos por el campo, cabritoterapia, paseos por El Retiro, por El Capricho y por el casco viejo de Cáceres.
28 días muy variados.


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