Casi siempre nos volvemos locos - yo la primera - con irnos fuera o muy lejos para tener esa sensación de estar viajando, pero a veces es tan sencillo como coger el coche y conducir durante un rato para hacer un viaje de unas horas. Parece una tontería, pero de repente, cambia tanto el paisaje que el día cunde mucho más.

Aunque ya conocía Segovia, tenía muchas ganas de volver para dar un paseo. Así que a mediados de marzo, pasé a recoger a mi amiga Graciela por la mañana temprano sin más planes que visitar el Alcazar y hacer fotos.  Entre medias visitamos algunas tiendas de antigüedades - en Segovia hay un montón - e hicimos algunas compras en The Singular Olivia, un rinconcito ideal donde puedes encontrar desde velas, hasta cremas, maquillaje y productos de limpieza.

Volví con un buen arsenal fotográfico en la memoria y feliz por haber aprovechado el día tan bien.
  excursion a segoviaexcursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia excursion a segovia

Tres días no son suficientes para conocer en profundidad un sitio, pero sí para darte cuenta de que en realidad, más que una isla, Gran Canaria es un tesoro.

Un pedacito de tierra que tiene un poco de todo lo imprescindible para ser feliz: pueblitos con encanto, paisajes marcianos, un sol resplandeciente y gente muy hospitalaria. Un continente en miniatura, donde cambiar de paisaje y plan supone solo unos kilómetros de distancia. Ahora entiendo a qué se debe tanto extranjero nórdico. Nos llevan años de ventaja.

Viernes, 25 de enero

Salimos de la ofi destino Madrid Barajas Terminal 2. Nos hemos cogido el lunes libre y nos vamos a pasar un finde largo a la isla.

El vuelo no se hace muy largo y según llegamos alquilamos un coche para los tres días. Nuestra base de operaciones es una casita cerca de Las Palmas regentada por Fernando. Bella Sombra Suites es la casa familiar (literalmente) que se ha reconvertido en un alojamiento precioso donde sentirse como en casa. Las habitaciones dan a un precioso patio con una palmera en el centro – imposible no ser feliz cuando es lo primero que ves según sales de la habitación – y las zonas comunes mantienen esa sensación de hogar con la chimenea que se enciende todas las tardes, los sofás alrededor de ella y el tocadiscos que puedes usar para relajarte un rato oyendo música. Esa noche no tenemos tiempo para mucho más, así que decidimos acostarnos pronto y madrugar al día siguiente para aprovechar bien el día.

Sobre alojarse en la isla:
Hay muchísimas opciones para todos los gustos, desde los típicos resorts enormes con piscina hasta los alojamientos familiares como al que fuimos nosotros. En mi opinión estos últimos tienen más encanto porque la atención es más cercana que en los mega mastodontes del todo incluido, pero por supuesto esto va a gustos. Un lugar que me apunté para la próxima es el Parador de Cruz de Tejeda donde estuvimos tomando un café. Las habitaciones y la piscina tenían vistas al valle. Y con un poco de suerte era posible ver El Teide.

Gran Canaria Gran Canaria

Sobre moverse por la isla:
La mejor opción es coger un coche. Existen muchísimas compañías de alquiler autóctonas, además de las más conocidas y cualquiera de ellas es una buena opción. Gran Canaria tiene muchísimas curvas por lo que es importante coger un coche cómodo y que no sea especialmente grande para poder aparcarlo en cualquier sitio. Aunque también es posible moverse en autobús, un coche te permite ser totalmente independiente.

Gran Canaria


Sábado , 26 de enero

Después de dormir como lirones, nos levantamos temprano dispuestos a exprimir la isla y mientras desayunábamos y mirábamos mi google maps lleno de estrellitas con lugares a visitar, decidimos hacer una ruta por la zona norte de la isla.

Pusimos rumbo a Teror, que no está muy lejos pero con tanta curva el viaje se nos hizo más largo. Allí dimos un pequeño paseo y nos tomamos un café que me supo a gloria.

Después rumbo a Puerto de las Nieves, que sin duda fue uno de los sitios que más me gustó. Se trata de un pequeño pueblecito pesquero, con casitas que tienen boyas colgadas, los marcos pintados de color azul y gatos pululando a su aire. No hacía mucho calor, pero la posibilidad de llevar solo la chaqueta y un jersey finito me parece un regalo.

En el mismo paseo comimos en un sitio de los de siempre, con solera y sin florituras: el restaurante Puerto de Laguete que me gustó muchísimo. El pescado estaba riquísimo y la cerveza Tropical me pareció lo más. No solo por el sabor, también el nombre - desde luego saben de marketing. Me encantan este tipo de detalles tontos, pero no sé, que la cerveza tenga ese nombre a mí ya me hace muy feliz.

A media tarde decidimos ir hasta el faro de Punta Sardina, donde pasamos un ratito para contemplar el paisaje. No se trata de un faro más especial que ningún otro pero merece la pena acercarse para conocerlo.

La tarde se estaba acabando y decidimos poner rumbo a Arucas, un pueblito precioso conocido por su iglesia de San Juan Bautista que es conocida como la catedral y por el famoso ron. Allí se puede visitar la fábrica pero nosotros nos dedicamos únicamente a deambular. Solo estuvimos un ratito, pero me pareció que tenía mucho encanto.

Domingo, 27 de enero

Como daban buen día, decidimos adentrarnos en la isla y visitar Tejeda, un pueblito de interior precioso. El camino hasta allí es una pasada porque la isla está llena de barrancos y el contraste de paisajes es brutal. Justo antes de llegar hicimos una parada en el Parador de Cruz de Tejeda para tomar un café y disfrutar de las vistas. Como el día estaba despejado pudimos ver el Teide al fondo y nos prometimos alojarnos algún día allí.

Después de comer pusimos rumbo al Roque Nublo, una de las experiencias más chulas del viaje.

Sobre subir al Roque Nublo: aunque la subida no es especialmente dura, no tiene un camino marcado y es importante llevar calzado cómodo: me sorprendió ver gente subiendo con chanclas y tacones, nada recomendable, por cierto. Se tarda aproximadamente una media hora o cuarenta minutos a ritmo relajado en subir. Las vistas desde allí son una auténtica pasada y con suerte si el día está despejado, se puede ver El Teide.

Gran Canaria

Lunes, 28 de enero

El último día decidimos ir al sur de la isla para dar un paseo por Puerto de Mogán que me gustó especialmente, con sus casitas blancas, sus los marcos pintados de color albero y las buganvillas tan lustrosas.  Después de unas cuantas fotos y unas cervezas nos fuimos hasta Maspalomas para despedirnos comiendo un arroz en El Senador.

El día ya no daba para más y volvimos al aeropuerto con tristeza por regresar a Madrid. Como siempre que lo estás pasando bien, se pasaron los días demasiado rápido y me dio mucha pena dejar la isla. Los tres días se fueron en un parpadeo y como siempre que visito algún sitio que me llega al corazón, antes de irme ya estaba deseando volver.

Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria Gran Canaria

Instagram