28.1.19 Tokio, Japón

Un viaje al futuro en Tokio.


El viaje iba llegando a su fin, pero aún faltaba la última parte del viaje, Tokio. Cogimos el último Shinkansen y pudimos ver el monte Fuji. Tuvimos muchísima suerte porque el día estaba muy despejado y nos llevamos ese recuerdo en la retina.

Como ya me ocurrió con Shanghái y con todas las ciudades extremadamente modernas, Tokio no fue la ciudad que más me gustó. Era algo que ya sabía de antemano. Me pareció una ciudad divertidísima, con mil planes y restaurantes pero no le encontré el encanto de los lugares más pequeños. Quizá me resulta un poco inmanejable, aunque moverse es muy sencillo. Con todo creo que es una ciudad que hay que conocer y no descarto volver algún día.

Fuimos a todos esos lugares imprescindibles: Onomotesando, Harajuku, Shibuya, Akihabara, la calle Takeshita… Los mejores planes a mi parecer, las vistas desde las alturas. Tokio tiene mil sitios para verla a vista de pájaro, pero nosotros fuimos a dos: al edificio metropolitano - cuya visita es gratuita - y al Tokio Sky tree - que es de pago pero merece muchísimo la pena. Otra de las visitas que más me gustó fue conocer el barrio de Shimokitazawa, que me pareció uno de los más bonitos y me encantó perderme por sus calles llenas de tiendas de ropa vintage y restaurantes.

Disfruté muchísimo comer ramen en Ichiran y en Itoya,  sushi en Tokyo Street en Sushi Go-Roud (que nos gustó tanto que repetimos la noche antes de irnos), los donuts de Floresta - los 20 minutos en tren merecieron la pena - y hacernos fotos en un fotomatón de Purikura.

También aprovechamos para visitar el Palacio Imperial (aunque el de Kioto es mucho más bonito y merece más la pena en mi opinión), Senso-Ji y el templo Meiji, donde dejé mi ema con mi deseo. Y creo que algo sí se cumplió porque 2019 ha empezado con un tinte diferente.

Pero sin duda, mi día favorito fue el de Tokyo Disney Sea. Quizá no es el lugar que todo el mundo visita en un viaje a Japón, pero siendo el único que existe de ese estilo y después de tanto templo me pareció el contraste perfecto.

Japón ha sido uno de los viajes de mi vida. El país que tenía tantísimas ganas de conocer, por fin he cumplido el sueño. Tres meses después, sigo sintiendo muchísima nostalgia. Es algo que solo me ha pasado con China y Marruecos. Y supongo que es por el contraste tan brutal que suponen.


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2 comentarios

  1. ¡Me encantan esos pescaditos! En Suzhou los vendían en un centro comercial japonés cerca de mi casa pero han cerrado el puesto, grrrr... No sé si los hay en algún sitio más u_u

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    1. ¡A mi también! Aquí los venden rellenos de helado, pero no es lo mismo. Tienes que investigar si hay algún sitio más en Suzhou, para cuando volvamos :)

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