Málaga, España

Un fin de semana en Málaga

6.2.18

Con la idea de romper con la rutina, el frío de enero y celebrar por anticipado el cumple de mi chico, decidimos un martes que ese finde lo pasábamos en Málaga.

Qué gran descubrimiento. Parece mentira que solo a 3 horas en AVE de Madrid, el rollo cambie tanto y aunque solo sea un fin de semana, puedas desconectar tanto y tengas la sensación de que te has ido de vacaciones.

Pero sobre todo, ¡qué bien se está en el sur! Me parece todo un lujo poder pasear en pleno enero con una chaqueta y un fular.

Málaga lo tiene todo: un casco antiguo precioso, restaurantes ideales de toda la vida, con sus carteles de cerveza La Malagueña y flamenco como banda sonora (porque reconozcamoslo, el minimalismo sueco está muy bien, pero lo nuestro también mola) y si echas de menos algo de moderneo, también hay muchas cafeterías con un toque hipster donde echar la tarde.

Para conocer mejor la ciudad y aprender un poco sobre su historia, el sábado nos unimos a una excursión guíada. Nosotros siempre las cogemos con Civitatis porque nos resultan muy completas y amenas, pero me imagino que también el Ayuntamiento organizará las propias. Desde las 10:30 hasta las 14:00 estuvimos recorriendo toda la ciudad, desde la Catedral hasta la Alcazaba (entradas incluidas), todo un baño de historia que te hace obtener una mejor perspectiva y conocimiento de la ciudad. El resto de la tarde la dedicamos a pasear, a hacer fotos y dejarnos llevar.

Para comer: sin duda el sitio que recomiendo 100% es El Pimpi, aunque esto no es ningún descubrimiento. Es el sitio con más solera de todo Málaga. Puedes comer en la barra, en el restaurante o su terraza. En cualquier caso merece la pena dar un paseo por el interior del caserón. Por fuera no da la impresión de lo realmente increíble que resulta.

Para tomar café y smoothies: Nos gustó muchísimo el Último Mono, un local con mucho rollo. El café y el brownie estaban brutales. También Soho Canela Málaga es genial para un descanso.

El domingo volvimos a recorrer el centro con calma, sin prisas y parándonos en todos los sitios donde queríamos hacer las fotos que no nos dio tiempo en la excursión. Después de atravesar el palmeral de las sorpresas fuimos hasta el muelle 1, una zona que tiene muchísima vida entre todas las terrazas y puestos para comprar ropa y complementos.

Alquilamos una bici y nos fuimos hasta la playa de la Malagueta y yo ya me visualizaba viviendo allí, con mi bici de cestita, dando un paseo todos los días al atardecer. Contando las palmeras y parándome en cada chiringuito para probar el espeto.

Es imposible no ser feliz en Málaga. Ya estoy deseando volver.

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6 comentarios:

  1. Con el frío que hace ahora en Madrid sí que tiene que sentar genial hacer una escapada a un sitio como Málaga... con lo bien que se come por allí y lo simpática que es la gente :)
    ¡Me has dado mucha envidia! ;)
    ¡Besotes!

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    1. A mí me dan ganas de mudarme permanente!! Ahora por el frío y en verano por la playa :)
      Besos

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  2. ¡Gracias por esas palabras tan bonitas a mi Málaga! Ha sido una sorpresa venir a husmear y ver un post sobre mi ciudad querida. Siempre me resulta guay ver cosas que para mí son cotidianas a través de los ojos de otros. ¡Que ganas de Pimpi me has dado!

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    1. Muchas gracias! Para mí ha sido todo un descubrimiento y ya estoy deseando volver :)

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  3. He ido a Málaga un par de veces hace mil años pero me parece que no vi nada turístico, jajaja. Tendré que volver. De lo que más me acuerdo es que era súper complicado encontrar la salida a la carretera de vuelta a Granada xD

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    1. Cuando vengas a la madre patria tienes que hacerte una escapada, eso sí, en tren :)

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