Ahora que echo la vista atrás, 2017 ha sido un gran año.
Por supuesto, como con todo en la vida, han habido momentos mejores y peores. Pero a grandes rasgos estoy contenta con este año en el que he sumado un número más a mis 30 porque he hecho mucho de lo que me gusta: viajar, hacer fotos y comer cosas ricas. Y sobre todo, compartirlo con quien más quiero.

Empecé el año viajando a Londres y viendo los almendros en flor en la quinta de los molinos.

Fue el año en el que hice una excursión a San Lorenzo del Escorial, comí pringá en Sevilla, renové un pasaporte en Córdoba y recorrimos China, desde Beijing hasta Shanghái, pasando por Jinan, Qufu, Nanjing, Suzhou y Luzhi.

Me regalaron un fin de semana en las lagunas de ruidera por mi cumpleaños y me bañé en un agua con un color que parecía de película.

Volví a Lisboa y pasé unos días muy bonitos paseando por Sintra, Cascais y Mafra.

También hice una ruta por los pueblitos de Burgos y aprendí muchísimo de historia, me bañé donde la más grande y por otoño volví a Portugal.

En noviembre hice una ruta por Italia de la que volví rodando y acabé el año disfrutando del buen tiempo en Madrid y lo bonita que está con las hojas amarillas.

Y todo esto que se dice muy rápido, me hace ver las cosas con perspectiva y darme cuenta de que en realidad, he exprimido mucho el año, aunque haya fines de semana en los que me queje por no hacer nada (que también son bien, aunque a priori nunca me lo parezca).

2018, estoy lista.

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El año pasado por estas fechas estuve visitando el Jardín Botánico y tenía muchas ganas de repetir. En otoño es cuando más bonito está, con todas las hojas amarillas, rojas y marrones, algunas ya a modo de alfombra y otras resistiendo todavía en el árbol.

A pesar de que fuimos en festivo y había más gente de lo habitual, pudimos dar un paseo tranquilamente. Y yo como siempre, hice mil fotos.

Qué colores más bonitos tiene el otoño ¿verdad? madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico madrid, jardín botánico

Cuando cerraron el mítico Starbucks de la calle Serrano, no me imaginaba que lo que se avecinaba era un Wagamama (!!!). Se trata de una cadena de restaurantes británica con platos inspirados en Japón. Yo los conocí en Brighton y volví a repetir en algún viaje a Londres.
Ahora que por fin han llegado a la capital, mi yo más asiático está feliz. Desde que han abierto no puedo dejar de pensar en el grilled duck donburi, pero también están muy ricos los noodles y el ramen.

Así que si eres tan fan como yo de esta comida, no dejes de ir. No hay nada como un ramen (o unos noodles) para templar el cuerpo y el alma.


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Me encanta descubrir planes nuevos en Madrid. En cuanto me enteré que el faro de Moncloa había abierto lo apunté a mis planes para este otoño.

Se puede visitar si la meteorología acompaña y creo que es un plan muy apetecible para ver atardecer desde un punto de vista diferente.

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Hace un tiempo descubrí en Instagram un sitio precioso conocido como el Santuario de Bom Jesus do Monte. Como hago siempre que añado algo a mi lista de lugares por descubrir, marqué una estrellita en google maps con la idea de ir algún día.

Aprovechando que estábamos tan cerca desde Oporto, decidimos visitarlo durante el viaje de vuelta. Hicimos parada en Braga, que me sorprendió muchísimo y en cierto modo (salvando las distancias) me recordó a Santiago de Compostela. Después de dar un buen paseo, cogimos el coche y fuimos hasta Bom Jesus.

Para llegar a la cima hay un funicular que te deja a los pies del santuario, pero nosotros decidimos subir andando, que aunque al principio parece muchísimo, no lo es tanto. La recompensa de las vistas hace que se te olvide todo el cansancio.

Un buen final para nuestra ruta por Portugal.

P.D. Un paseo por Santiago de Compostela.

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