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Suzhou, la ciudad de los canales


En verdad, todo el viaje por China se organizó en torno a un evento familiar: la boda de Marta, que fue la excusa perfecta para poner por fin fecha de visita. Ella lleva muchos años viviendo allí y por supuesto su familia ya había estado, pero para mí era la primera vez, así que no se me ocurrió mejor razón para comprar el billete.



Después de Shanghai, cogimos otro tren unos días antes de la boda. Suzhou es conocida como la Venecia de Oriente por sus canales, y aunque yo no conozco Venecia, siempre las comparaciones me han parecido odiosas. Es como en parte quitarle el mérito a la ciudad en cuestión.

Suzhou es una ciudad relativamente grande (según el estándar chino) de unos diez millones de habitantes, con una zona muy moderna y llena de rascacielos, pero también ha conservado su zona antigua, conocida como Downtown Suzhou y que me pareció una delicia. Por los canales pasaban los barquitos de paseo y en algunos de ellos el remero iba cantando canciones tradicionales. Me quedé con ganas de montar, pero hacía muchísimo calor y humedad y nos dió un poco de pereza. Me conformé con hacer fotos de las calles, de la gente y deambular tranquilamente.

Paseando por el centro descubrí un café de gatos y claro, como no podía ser de otra forma, tuvimos que ir a merendar. En este caso el local estaba más concurrido y algunos gatos sí que tenían más ganas de jugar que los de Jinan. Yo me lo pasé pipa, creo que los cafés de gatos tienen hasta un punto terapéutico.

También fuimos a la muralla y un par de jardines que me gustaron muchísimo, el de la pareja y el de los leones - este último tenía un laberinto hecho de rocas muy pintoresco. Después de tanto paseo y sufrir un poco con el calor, decidimos ir por la noche a darnos un masaje.
El concepto de masaje es un poco amplio. Aunque estoy acostumbrada a sufrir cuando voy al fisio a que me recoloque el cuello, la espalda y los chacras cuando se me alteran, lo de China es otro nivel. En primer lugar, se sufre un poco porque es muy intenso y hasta dos días después (al menos yo) no se te pasa la sensación de paliza - luego ya te quedas como un guante. Y en segundo lugar porque tiene algunas cosas distintas a las que estamos habituados (esto lo cuento basándome en mi única experiencia, por supuesto): el masaje es totalmente en silencio (yo estoy acostumbrada a la música de fondo por lo que me resultó un poco raro), te lo dan vestido con un pijama que te prestan y se realiza en una habitación compartida si vas con amigos o familia.
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Y llegó el día de la boda, la razón (y la excusa) por la que habíamos organizado la tourné por China. A pesar de que el día anterior hizo un día muy nublado y lluvioso, afortunadamente el día B salió espléndido, con mucho sol y el cielo totalmente azul, lo cual fue una suerte porque tanto la ceremonia como la cena eran en el exterior con vistas al lago.
Una semanas antes de viajar a China, Marta me dijo que era la dama de honor. ¡Emoción a tope! Yo nunca he sido dama de honor,  así que no tenía ni idea de qué tenía que hacer. Busqué en google y en ese momento me dí cuenta de que las damas de honor en China son toda una institución, hay empresas que las alquilan. De verdad.  El tema es que tienen que brindar con todos los invitados y para esto hay que tener el hígado muy entrenado. Yo, que con dos cervezas ya voy achispada, casi entro en pánico. Menos mal que Marta me dijo que me cambiaban el licor de arroz por agua, porque cuando lo probé allí me pareció que era lo más fuerte que había tomado nunca.
Además de los brindis, en la ceremonia tuve que acercar los anillos. Como era totalmente en chino, me tuve que aprender una palabra clave, pero si no llega a ser por el gesto sobreactuado del maestro de ceremonias, quizá ni me llego a levantar. Y luego llegó el momento lanzamiento del ramo, que por lo visto allí también se lleva. Pegué el salto más alto de mi vida, ahí lo dejo.

No tuvimos baile, pero lo cambiamos por ir de karaoke, que a mí me pareció lo más. Me lo canté todo, desde la macarena, hasta Cindy Lauper y pasando por las Spice Girls. Vamos, que me tenían que quitar el micro porque estaba en plan acaparador total.
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El último día antes de irnos aproveché para hacer unas cuantas compras de papelería en un centro comercial que había cerca del hotel. Hice acopio de cuadernos, un álbum de fotos, washi tape y alguna cosita más. Había tantas cosas bonitas que me habría llevado la tienda entera.

Y así, casi sin darnos cuenta, pasaron las dos semanas y cogimos un vuelo en Shanghai dirección a Madrid.
De China me ha quedado muy buen recuerdo, ha sido un gran viaje y sin duda lo recomiendo a todo el que me pregunta.  Qué gran sorpresa.

4 comments

  1. Ay ay, yo y mis contradicciones... Me encantan las fotos :)
    ¡Y lo que mola ir a una boda en un país extranjero!
    ¡Besotes!

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    1. La verdad es que es la boda más exótica y diferente en la que he estado :) toda una experiencia!

      Y suzhou me gustó mucho, downtown es un imperdible en mi opinión

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  2. Qué buena crónica, jaja. Ya sabes que aquí tienes casa para cuando quieras volver. Además, con un poco de suerte se retrasa el avión y te sale gratis el vuelo, jajaja.

    Ya me dirás si te tengo que llevar algo en septiembre, bálsamo de tigre, cosas de papelería, etc xD

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    1. Me alegro que te haya gustado! Tengo ganas de volver y explorar mejor la zona, a ver si organizamos algo pronto :)
      Ya te haré algún encargo de papelería, aunque igual tu hermano me censura porque se me está yendo un poco de las manos JAJAJA!

      Besos

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