Beijing, China

Cuatro días en Beijing

2.6.17


La primera parte del viaje empezó regular. Justo antes de embarcar destino Londres, donde teníamos que encontrarnos con el resto de la familia que salía desde Barcelona, el vuelo se retrasó porque una rueda se había pinchado. En serio.
Así que entre que cambiaron la rueda y finalmente salimos, perdimos la conexión a Beijing. Ya en Londres nos reasignaron a un vuelo de otra compañía y finalmente no tuvimos que pasar noche, pero llegamos a China 28 horas después de salir de casa. A pesar de que pude dormir durante el vuelo (pastillita mediante) llegué cansadísima, así que después de cenar y un pequeño paseo nos fuimos a la cama y dormí del tirón.

Al día siguiente, la perspectiva mejoró bastante. Desde el principio me gustó todo lo que veía. Nuestro hotel estaba la calle Huguosi Hutong y la habitación estaba fenomenal, con sus muebles estilo chino. Además, esa zona es muy pintoresca y si volviese la elegiría de nuevo sin duda.

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Beijing es enorme y hay mil lugares para visitar, pero como solo íbamos a estar tres noches, fuimos a los sitios más típicos. Uno de ellos fue Tiananmen, un lugar en el que literalmente te teletransportas al pasado. Supongo que yo me sentí así por una mezcla de todo: los edificios, la estética de los uniformes de la policía, las furgonetas vintage que vendían refrigerios y ese cielo con un tono sepia (un aviso de la tormenta de arena que se avecinaba) que hacía que todo pareciese tener un filtro Valencia.

Desde allí fuimos a la Ciudad Prohibida, que me pareció increíble a pesar de lo masificada que está. Hice mil fotos y me sentí como en una película, casi como en un decorado. Me pareció un poco surrealista esa arquitectura tan impresionante que ha visto miles de historias y vidas ante sus ojos, y como si nada, estar viéndolo en directo.

Subimos a Jingshan y contemplamos desde el templo budista la Ciudad Prohibida que desde allí parecía una maqueta. Uno no es consciente de lo enorme que es hasta que la ve desde arriba. La vista me pareció una preciosidad a pesar de la niebla.

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Me encantó el Templo del Cielo, era un imprescindible en mi lista, pero sin lugar a dudas con lo que me quedo es con el Palacio de Verano. Es una auténtica preciosidad, un lugar donde pasar horas, horas y horas. Todo es como de cuento. El gran corredor con pinturas bellísimas que la emperatriz usaba para moverse por el palacio sin tener que preocuparse por la meteorología, el lago, las barquitas, las pagodas, los sauces bailando al son del viento y el atardecer que se refleja en el agua. Un lugar mágico.

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Paseamos por el Hutong Nanluoguxiang, que tiene un monton de tiendecitas ideales y un ambiente genial. Me quedé con ganas de pasar más rato, así que lo apunto para cuando podamos volver.

También visitamos Qianmen, otra zona de tiendas y restaurantes relativamente cerca de Tiananmen donde comimos un pato laqueado riquísimo.

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Cuando estábamos decidiendo qué parte de la muralla visitar, Marta, nuestra anfitriona, sugirió ir a Huanghuacheng, una zona preciosa con un lago y mucha vegetación. Me pareció una suerte y algo impresionante, teníamos la muralla solo para nosotros. Está a unos 70 kilómetros (una hora y media / dos en coche) pero merece muchísimo la pena, de verdad.

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Mientras paseábamos por Beijing, descubrí algunas cosas que me llamaron mucho la atención, como los yogures en vaso cerámico que se toma en cualquier tiendita a pie de calle o los padres en los parques buscando pareja a sus retoños con un cartel contando todas sus bondades (me imagino que algunos hijos no son conscientes de este mercadeo). Pero a mí me resulta entrañable.

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De Beijing me quedó muy buen sabor de boca y no puedo recomendarlo lo suficiente. Está en mi lista de lugares a los que volver, pero pasaría al menos una semana para seguir descubriendo rincones. Algún día...

2 comments:

  1. Hola Bárbara!
    Me encantó tu post y tus fotografías hermosas. Todo esto ya lo he visitado y aún así nos quedan tantos lugares más por recorrer de Beijing, simplemente gigantesco eh! hahaha.
    Me pasaré más seguido por tu blog, me encantó
    Saludos!

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  2. Hola Cassandra!! mil gracias. Beijing da mucho de sí :)

    Saludos

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