Sevilla, España

Sevilla para dos

18.4.17

El pasado puente de marzo decidimos reencontrarnos - y reconciliarnos - con Sevilla.
Ya conocía la ciudad, fuí de pequeña con mis padres, aunque de ese viaje no recuerdo mucho. Y ya de mayor estuve hace unos seis años, durante una Semana Santa muy lluviosa, por lo que no la disfruté del todo. Pero sabía que era cuestión de regresar y darle una segunda oportunidad. Qué bonita es Sevilla, vengo totalmente in love. Si volviese a nacer, me pediría ser Sevillana.

Me encanta lo preciosa que es arquitectónicamente hablando, lo pintoresco que es todo, la alegría que hay en la calle, la gente, ese sol reluciente y poder comer helado y llevar manga corta a mediados de marzo.

Nuestro plan fue muy turístico, con bastantes cosas que ver y hacer en la lista.
Sin duda uno de los grandes triunfos fue contratar la excursión guiada a los Reales Alcázares y a la Catedral. ¡Cero colas! Con la ventaja de que además te cuentan un montón de anécdotas curiosas.

El Real Alcazar es una de esas joyas que tenemos la suerte de conservar. Me encantaron especialmente los azulejos de las paredes y los preciosos jardines.
De la catedral me quedo con las vistas desde la Giralda, que según nos contó nuestro guía se llama así por el Giraldillo, la escultura que corona la el campanario y no al revés.
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Me encantó el barrio de Santa Cruz, con sus placitas y rincones inesperados. Cualquier terraza o banco era bueno para sentarse y ver la vida pasar.

El Parque de Maria Luisa al atardecer y la Plaza de España también, donde además de hacerme la típica foto en Madrid (y en Cáceres de donde ya me considero por adopción) me transporté al Episodio II de Star Wars. Me quedé con ganas de visitar el Palacio de Dueñas, pero siempre hay que dejar algo para la próxima.

También pudimos ver el atardecer desde el Parasol Metropol, las controvertidas setas, que a mi me producen un sentimiento encontrado.  Creo que rompen demasiado con la estética, pero por otro lado, las vistas desde allí son una pasada.
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Durante nuestro finde sevillano comimos de lujo y de aquí en adelante me declaro fan absoluta de la pringá. Necesito encontrar un sitio en Madrid donde la sirvan o volver a Sevilla más a menudo. En Bodeguita Romero nos gustó especialmente y para tapear la Taberna El Peregil es muy recomendable.  Solo hay que armarse de paciencia porque hay pocas mesas y suele estar muy concurrido.
Para el rabo de toro fuimos a Baratillo, un restaurante con solera donde todo estaba riquísimo. Y muy cerca de la Torre del Oro fuimos a Torch, una cafetería muy agradable perfecta para hacer un descanso después de tanto andar.

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En fin, fue un fin de semana de diez. Ya estoy deseando repetir.
Sevilla sí que es always a good idea.


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