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Aunque Alcalá de Henares está muy cerca de Madrid, no había ido nunca. Me pareció ideal para dar un paseo sin pretensiones, disfrutando de las vistas y del animado ambiente.

No puedo aconsejar ningún sitio para comer porque desayunamos en Vips y cuando llegó la hora de comer seguíamos llenos, pero sí puedo recomendar merendar en la pastelería Paraninfo. Se trata de uno de esos lugares de toda la vida con obrador propio. Y eso se nota, porque tanto la napolitana como el pepito eran de lágrima.

De todas formas, Alcalá tiene algunas atracciones turísticas como la casa natal de Cervantes, la Catedral, la Universidad o el Palacio de Laredo. Para la próxima vez...

desayunando en vips Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares Alcalá de Henares
Alcala de Henares, Madrid

Excursión a Alcalá de Henares

Aunque Alcalá de Henares está muy cerca de Madrid, no había ido nunca. Me pareció ideal para dar un paseo sin pretensiones, disfrutando de las vistas y del animado ambiente.

No puedo aconsejar ningún sitio para comer porque desayunamos en Vips y cuando llegó la hora de comer seguíamos llenos, pero sí puedo recomendar merendar en la pastelería Paraninfo. Se trata de uno de esos lugares de toda la vida con obrador propio. Y eso se nota, porque tanto la napolitana como el pepito eran de lágrima.

De todas formas, Alcalá tiene algunas atracciones turísticas como la casa natal de Cervantes, la Catedral, la Universidad o el Palacio de Laredo. Para la próxima vez...

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Una de mis misiones en la vida es encontrar los mejores huevos benedict de Madrid y alrededores.

¿Por qué? Porque me encanta ir de brunch. Ya sé que es una costumbre que hemos adoptado recientemente, pero a mi me encanta la idea de desayunar fuerte - la excusa perfecta para comer dulces y acabar con uno de los mayores placeres de la vida, huevos y bacon -  para después aprovechar la jornada yendo de paseo para bajarlo.

Dicho esto y con la oferta tan amplia que hay en Madrid, a veces resulta complicado elegir.  Este plato que a priori resulta sencillo no sabe igual en todos los sitios.

Hace unas semanas decidimos probarlos en Ganz Café, un pequeño bistrot con guiños a la gastronomía francesa y una decoración de lo más acogedora. Pero desde luego, lo que más me gustó del sitio, además de los huevos benedict - que sí, además de venir en una vajilla ideal, estaban buenísimos - fue que lo disfrutamos sin prisas, porque cada plato llegó a su tiempo y no sentimos agobio en ningún momento. Ya sabéis que en algunos sitios cuando vas a comer, el tiempo del que dispones está cronometrado y ya de antemano te indican que a determinada hora tienes que abandonar la mesa. Y aunque está claro que probablemente te irás antes, ya te pone una presión innecesaria encima que te impide disfrutar del momento.

En fin, que estuvimos fenomenal y el brunch además de rico, está muy bien de precio, por lo que después de la experiencia tan buena, solo tengo ganas de volver a probar también su menú del día, que por las fotos que he podido ver, tiene pintón.

Brunch en Ganz Brunch en Ganz Brunch en Ganz Brunch en Ganz




Madrid, Spain

De brunch en Ganz Café

Una de mis misiones en la vida es encontrar los mejores huevos benedict de Madrid y alrededores.

¿Por qué? Porque me encanta ir de brunch. Ya sé que es una costumbre que hemos adoptado recientemente, pero a mi me encanta la idea de desayunar fuerte - la excusa perfecta para comer dulces y acabar con uno de los mayores placeres de la vida, huevos y bacon -  para después aprovechar la jornada yendo de paseo para bajarlo.

Dicho esto y con la oferta tan amplia que hay en Madrid, a veces resulta complicado elegir.  Este plato que a priori resulta sencillo no sabe igual en todos los sitios.

Hace unas semanas decidimos probarlos en Ganz Café, un pequeño bistrot con guiños a la gastronomía francesa y una decoración de lo más acogedora. Pero desde luego, lo que más me gustó del sitio, además de los huevos benedict - que sí, además de venir en una vajilla ideal, estaban buenísimos - fue que lo disfrutamos sin prisas, porque cada plato llegó a su tiempo y no sentimos agobio en ningún momento. Ya sabéis que en algunos sitios cuando vas a comer, el tiempo del que dispones está cronometrado y ya de antemano te indican que a determinada hora tienes que abandonar la mesa. Y aunque está claro que probablemente te irás antes, ya te pone una presión innecesaria encima que te impide disfrutar del momento.

En fin, que estuvimos fenomenal y el brunch además de rico, está muy bien de precio, por lo que después de la experiencia tan buena, solo tengo ganas de volver a probar también su menú del día, que por las fotos que he podido ver, tiene pintón.

Brunch en Ganz Brunch en Ganz Brunch en Ganz Brunch en Ganz







Me apetecía mucho conocer los pueblitos del norte de Amsterdam, así que, como os contaba en el post anterior, dedicamos uno de los días para hacer una excursión.

Parece mentira como en cuestión de minutos se abandona el bullicio de la ciudad y el paisaje pasa a ser verde, llano y lleno de vacas milka.

Edam

La ruta que hicimos se puede hacer, en teoría, en unas seis horas, aunque nosotros invertimos todo un día para poder pasear y disfrutar sin prisas. No puedo hablar de imprescindibles porque hay unos cuantos pueblos que ver, pero sí puedo contar sobre los que visitamos, que me parecieron de lo más pintorescos.

Para movermos utilizamos el autobús, que sale directamente desde la estación central y conecta los pueblitos de forma rápida y sencilla.

Primera parada Edam, famoso por los quesos. Es un pueblecito de lo más tranquilo, con sus casitas bajas, algunas de ellas con embarcadero propio. Me encantó callejear y visualizarme viviendo allí, ya me veía con una bicicleta y un gato de raza holandesa, que por cierto, allí son de tamaño XL. Qué bonitos y lustrosos.

Edam Edam Edam Edam Edam Edam

Tras un paseo, cogimos el autobús de nuevo rumbo a Volendam. Su puerto me hizo sentir dentro de una película de las que ponen los domingos después de comer.  Es con diferencia el más masificado de los que vimos, aunque merece la pena una visita. Para reponer fuerzas, comimos en el Restaurant Cafe de Dijk que estaba correcto teniendo en cuenta lo turístico del sitio.

Voledam Voledam Voledam Voledam Voledam Voledam

El siguiente lugar que visitamos fue Marken que fue una isla hasta 1957 (hoy está conectado por un dique). Para llegar hasta allí cogimos un barco y fue de lo más pintoresco. En Marken las casitas se construyeron en colinas para evitar las inundaciones y son de lo más bonitas. Además de dar un paseo, fuimos a visitar la fábrica de zuecos, que según tengo entendido realiza demostraciones, pero nosotros no tuvimos la suerte de poder verlo.

Marken Marken Marken Marken Marken Marken Marken Marken Marken

La última parada fue en uno de los puertos más importantes de Holanda durante la Edad Media, Monnickendam, lo que la convirtió en una ciudad muy rica. Se trata de un pueblito de lo más tranquilo en el que estábamos prácticamente solos. Una suerte.

Monickendam Monickendam Monickendam Monickendam

Cómo ir: Retomando el cómo moverse, aunque hay unas cuantas empresas que organizan excursiones, es súper sencillo ir por tu cuenta.

Desde la estación de Amsterdam Centraal se puede comprar un billete de autobús por solo diez euros que te permite subirte y bajarte tantas veces necesites a lo largo del día.

Para visitar Edam solo hay que coger el autobús número 314 que te deja en media hora y bajarse en la estación de autobuses. Para no equivocarse lo mejor es seguir el cartel que indica la fábrica de quesos. En concreto este:

Edam

La segunda parada, Volendam está muy cerquita, cogiendo el bus 316. En este caso te deja en el centro por lo que no hay pérdida.

A Marken se puede llegar en el barco Marken Express (que no está incluído en el precio del abono). Es súper recomendable hacer el trayecto de esta manera y atravesar por un rato el Markenmeer mientras las gaviotas planean sobre la cubierta esperando a que caiga algo de comida - ¡no saben nada!
Consejo: imprescindible una chaqueta y un pañuelo porque hace bastante fresquito.

De vuelta y cogiendo el 315 (que también te lleva a Amsterdam de nuevo) se puede visitar Monnickendam.


En definitiva, una excursión de lo más recomendable para ver la parte más rural y silvestre de Holanda, que es una auténtica pasada.


Edam, Netherlands

recorriendo los pueblitos buenos holandeses




Me apetecía mucho conocer los pueblitos del norte de Amsterdam, así que, como os contaba en el post anterior, dedicamos uno de los días para hacer una excursión.

Parece mentira como en cuestión de minutos se abandona el bullicio de la ciudad y el paisaje pasa a ser verde, llano y lleno de vacas milka.

Edam

La ruta que hicimos se puede hacer, en teoría, en unas seis horas, aunque nosotros invertimos todo un día para poder pasear y disfrutar sin prisas. No puedo hablar de imprescindibles porque hay unos cuantos pueblos que ver, pero sí puedo contar sobre los que visitamos, que me parecieron de lo más pintorescos.

Para movermos utilizamos el autobús, que sale directamente desde la estación central y conecta los pueblitos de forma rápida y sencilla.

Primera parada Edam, famoso por los quesos. Es un pueblecito de lo más tranquilo, con sus casitas bajas, algunas de ellas con embarcadero propio. Me encantó callejear y visualizarme viviendo allí, ya me veía con una bicicleta y un gato de raza holandesa, que por cierto, allí son de tamaño XL. Qué bonitos y lustrosos.

Edam Edam Edam Edam Edam Edam

Tras un paseo, cogimos el autobús de nuevo rumbo a Volendam. Su puerto me hizo sentir dentro de una película de las que ponen los domingos después de comer.  Es con diferencia el más masificado de los que vimos, aunque merece la pena una visita. Para reponer fuerzas, comimos en el Restaurant Cafe de Dijk que estaba correcto teniendo en cuenta lo turístico del sitio.

Voledam Voledam Voledam Voledam Voledam Voledam

El siguiente lugar que visitamos fue Marken que fue una isla hasta 1957 (hoy está conectado por un dique). Para llegar hasta allí cogimos un barco y fue de lo más pintoresco. En Marken las casitas se construyeron en colinas para evitar las inundaciones y son de lo más bonitas. Además de dar un paseo, fuimos a visitar la fábrica de zuecos, que según tengo entendido realiza demostraciones, pero nosotros no tuvimos la suerte de poder verlo.

Marken Marken Marken Marken Marken Marken Marken Marken Marken

La última parada fue en uno de los puertos más importantes de Holanda durante la Edad Media, Monnickendam, lo que la convirtió en una ciudad muy rica. Se trata de un pueblito de lo más tranquilo en el que estábamos prácticamente solos. Una suerte.

Monickendam Monickendam Monickendam Monickendam

Cómo ir: Retomando el cómo moverse, aunque hay unas cuantas empresas que organizan excursiones, es súper sencillo ir por tu cuenta.

Desde la estación de Amsterdam Centraal se puede comprar un billete de autobús por solo diez euros que te permite subirte y bajarte tantas veces necesites a lo largo del día.

Para visitar Edam solo hay que coger el autobús número 314 que te deja en media hora y bajarse en la estación de autobuses. Para no equivocarse lo mejor es seguir el cartel que indica la fábrica de quesos. En concreto este:

Edam

La segunda parada, Volendam está muy cerquita, cogiendo el bus 316. En este caso te deja en el centro por lo que no hay pérdida.

A Marken se puede llegar en el barco Marken Express (que no está incluído en el precio del abono). Es súper recomendable hacer el trayecto de esta manera y atravesar por un rato el Markenmeer mientras las gaviotas planean sobre la cubierta esperando a que caiga algo de comida - ¡no saben nada!
Consejo: imprescindible una chaqueta y un pañuelo porque hace bastante fresquito.

De vuelta y cogiendo el 315 (que también te lleva a Amsterdam de nuevo) se puede visitar Monnickendam.


En definitiva, una excursión de lo más recomendable para ver la parte más rural y silvestre de Holanda, que es una auténtica pasada.


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