Algarve, Portugal

De ruta por el Algarve

19.10.15



Aunque ya han pasado algunas semanas, tenía pendiente contar acerca de los días que pasamos en el Algarve. Volví si cabe más enamorada de Portugal (los que me conocen saben que es la niña de mis ojos), de sus playas, de sus pueblitos buenos y de ese slow life que parece regirlo todo.

El Algarve es súper manejable: es posible de ir de un extremo a otro en unas dos horas, las autopistas son muy buenas y es muy sencillo llegar a los lugares más conocidos.  Sin embargo,decidimos dividir el viaje en dos partes, primero Loulé sería nuestro campamento base y después Lagos. Desde allí nos acercábamos a la costa o nos adentrábamos en los pueblos de interior.

El recuerdo que guardo es de relax, calor, terracitas, playas y fotos. En Portugal todo va más lento, con calma. No sé si será el saudade pero la vida es más tranquila y la gente es muy agradable. Hasta los gatinhos se dejan querer más.

castro marim castro marim castro marim

Sobre qué visitar:  mucha gente visita principalmente las playas, que tienen mucho encanto y que son muy diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver. Nada de apartamentos a primerísima línea de playa, será porque para acceder tienes que bajar mil escalones (y luego subirlos). Sin embargo no te puedes dejar de visitar los preciosos pueblos de interior, la cara más desconocida del Algarve.

castro marim
cacela velha

El primer día en el Algarve, paramos en Castro Marim, que es el primer pueblo tras atravesar la frontera. Es famoso por tener una de las fábricas de sal más antiguas de Portugal. Otro sitio al que tienes que ir si o si es Cacela Velha, un pueblito muy, muy pequeño, con seis casas literalmente, pero que está lleno de vida y sus casitas son preciosas.

cacela velha cacela velha cacela velha cacela velha

tavira tavira tavira tavira tavira tavira tavira tavira

Como contraste a los dos pueblos anteriores está Tavira, una ciudad mucho más grande. Es un buen lugar para aprovechar y comprar paté de sardinhas y cerámicas.  Desde Tavira puedes ir a la Praia do Barril,  conocida como el Cementerio de Anclas. Esta playa está en la Ilha de Tavira a la que solo se puede acceder andando tras cruzar un puente (hay un buen paseo) o cogiendo un mini tren que solo cuesta 1,20€ y que con el calor se agradece.  No nos llegamos a bañar pero merece la pena dar un paseo.

praia do barrilpraia do barril praia do barril
Olhão
Olhão

Al día siguiente fuimos a Olhão, un pueblo de pescadores famoso por su mercado. El pueblo no está mal, pero tampoco me parece un imprescindible a no ser que tengas muchas ganas de ver el mercado de los sábados. También paramos en Faro, una ciudad con todas las letras. Normalmente suele ser el lugar de inicio si viajas en avión hasta el Algarve. Para dar un paseo, tomar algo o ir de compras es una buena opción.

Olhão
Faro

También visitamos a las ruinas romanas de Milreu. Los mosaicos son muy bonitos, aunque el lugar no es especialmente grande. Se puede ver fácilmente en unos veinte minutos, así que no esperes mucho, los restos que quedan no son muy pocos. Milreu se encuentra muy cerca de Estoi que es muy famoso por su palacio, hoy en día hotel. A pesar de ser de lujo, puedes pasear libremente por los jardines y las salas, o tomar algo en la cafetería. No comimos allí, pero sí en un bar de pueblo lleno de portugueses. Mientras pedía en la barra me hice amiga de un paisano que me contó que hablaba castellano por haber vivido en Argentina. Ahora vive en Toulousse desde hace 20 años y pasa los veranos en Portugal.

Milreu MilreuEstoi Estoi Estoi Estoi Estoi
Alte Alte Alte

Siguiendo nuestra ruta también aprovechamos para visitar las playas y acantilados tan impresionantes que hay.
Me gustó especialmente la Praia da Marinha o el Cabo de São Vicente que es el lugar más al sudoeste de Portugal y donde recomiendo ver atardecer con una cervecita portuguesa.

En Praia da Rocha nos unimos a una excursión en una barca pesquera para explorar las distintas cuevas. Fue una de las experiencias más chulas que recuerdo, me sentía como en piratas del caribe. Nuestro capitán era un hombre que en tiempos mozos se dedicó a la pesca y hoy en día lleva a los intrépidos marineros a conocer los lugares más recónditos de la costa. Y digo intrépidos porque la barquita era minúscula y tuvimos que parar en una ocasión en medio del mar a echar gasolina.
Durante la excursión también pudimos ver la famosa Praia de Benagil, que es más conocida como la catedral. Un lugar increíble. Otras no pudimos verlas por dentro por el riesgo de derrumbes.

praia da marinha, algarve, portugal
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praia da marinha, algarve, portugal praia da marinha, algarve, portugal Cabo de São Vicente, Algarve, Portugal
Cabo de São Vicente, Algarve, Portugal Cabo de São Vicente, Algarve, Portugal
Algarve Algarve Algarve Algarve Algarve Cala de Benagil

Otra excursión muy bonita fue la que hicimos en kayak. Reconozco que al principio no me entusiasmaba la idea porque el mar me produce bastante respeto, pero después de ver unos cuantos vídeos, entre la música y los planos, me empecé a emocionar.
Tras el periplo por Lagos para comprar una cámara de usar y tirar acuática (¿soy yo o cada vez escasean más?) pudimos hacer la excursión porque yo no quería quedarme sin documentar semejante aventura.

La aventura comenzaba en el puerto, donde nos montamos en un barco que nos llevó hasta más o menos la Praia de Dona Ana. Allí se hizo el reparto de kayaks (¡menos mal que pudimos coger el doble!) y nos tiraron al agua.

Al principio fue un poco complicado, hay que remar sincronizado y yo tengo cero arte para estas cosas. Menos mal que mi chico iba marcando el ritmo y hacía las maniobras más complicadas.

Las dos horas que duró la excursión se pasaron en un pispás, recorriendo grutas y cuevas. Realmente impresionante y me quedé con ganas de más. El mar parecía una balsa de aceite, una pasada.

Justo antes de subir de nuevo al barco de vuelta al puerto, los más valientes tuvieron tiempo de bañarse. Y digo valientes porque el agua estaba congelada, gélida.

Al día siguiente me dolía todo el cuerpo, pero mereció muchísimo la pena. Recomiendo a cualquiera que vaya al Algarve que se anime, porque es una forma diferente de ver la costa y las grutas.

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Como consejo, imprescindible llevar guía de viaje. Hay muchas cosas que ver y es muy práctica cuando no tienes wifi. Además, no hay nada como comprarla con antelación y sentir ese gusanillo mientras vas organizando qué ver.  Empiezas a viajar desde que te la compras.

Después del Algarve aprovechamos para visitar Lisboa y Sintra antes de volver, pero os lo cuento otro día.

Fue un viaje que me dejó como nueva, y me sirvió para desconectar y coger energías a base de sol, paseos y muchas fotos. El Algarve merece mucho la pena.

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