Salzburgo, Austria
5.6.18

Salzburg
A principios de mayo aprovechamos el acueducto para escaparnos a Múnich.  Como íbamos unos cuantos días, nos pareció buena idea pasar una noche en Salzburgo y conocer la ciudad. Un tren después y unos cuantos pueblitos preciosos en medio de la nada, llegamos a un lugar de cuento con edificios de color pastel.

Salzburgo es conocida por ser la ciudad natal de Mozart y muchos sitios turísticos giran en torno a él, pero también tiene todo lo que puedes esperar de un lugar con tanta historia: palacios, jardines y callecitas preciosas.

Imprescindible pasearse por los jardines del Palacio Mirabell, aunque también armarse de muchísima paciencia. Están saturadisimos de gente (comentado con amigos me han dicho que es la tónica) y conseguir una foto sin mil personas de fondo es casi misión imposible.
También subir hasta la fortaleza Hohensalzburg y disfrutar de las vistas de la ciudad. Aunque cueste la subida, hay que hacerlo a pie perdiéndose por las callejuelas.

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Una de las cosas que más me llamó la atención es que los cementerios son auténticos lugares de paseo y muy integrados con la naturaleza. La mayoría de las tumbas tienen únicamente una cruz y en lugar de una lápida, flores y plantas crecen en un montoncito de tierra. Me parece que transmite mucha paz y que de alguna manera uno vuelve a la naturaleza a la que pertenecemos. No son lugares para nada tétricos y creo que merece mucho la pena dar un paseo, especialmente por el de Sebastiansfriedhof.

Como excursión: merece la pena alejarse un poco y llegar hasta el Palacio de Hellbrunn. Es una excursión que se puede hacer perfectamente en media mañana.
Hellbrunn fue la residencia de recreo del príncipe-arzobispo Markus Sittikus, pero únicamente pasaba el día allí y es por eso que no tiene dormitorios. Además de encantarle la naturaleza, los animales y los seres mitológicos, sentía fascinación por las fuentes y los juegos de agua. Una de las atracciones es precisamente un recorrido por las fuentes (se realiza con guía) y aunque no quiero revelar ningún secreto, recomiendo encarecidamente tener cuidado con la cámara digital.

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 Sobre los biergarten: los austriacos son muy fans de los biergarten, que no dejan de ser los patios o terrazas de las cervecerías, donde hay plantados castaños, muchas mesas comunales y un ambientazo brutal. Cada una de ellas pertenece a una casa cervecera, por lo que solo encontrarás variedades de la misma marca. La gente se reúne a beber cerveza, comer salchichas, pollo o cualquier plato típico de la zona y disfrutar de la vida. De verdad, es toda una experiencia. Aunque no seas muy de cerveza, seguro que encuentras algo que te guste. Nosotros estuvimos un buen rato al atardecer en Augustinerbräu y lo recomiendo totalmente.

Salzburg

Como consejo: muy recomendable hacerse con la Salzburg card, que te permite entrar en la mayoría de atracciones de forma gratuita e incluye el transporte público (autobús y funicular).

Y hasta aquí la crónica de nuestra visita a Salzburgo. ¿Habéis estado? Yo me quedé con ganas de pasar más días y conocer sitios cercanos, pero lo dejo apuntado para hacer un viaje un verano.
Valencia, España
25.5.18




Volver a Valencia para la boda de unos amigos ha sido la excusa perfecta para redescubrir la ciudad.

Hace ya unos cuantos años, en julio de 2012 para ser exactos, estuvimos un finde pero no vimos mucho más que el Oceanografic y sinceramente no sé por donde estuvimos (es más, no tengo ni fotos) porque nos llevamos una impresión bastante regular de la cuidad. De hecho si no hubiese sido por la boda creo que no habríamos ido por iniciativa propia. Pero qué bien que celebraron su día allí porque he vuelto con una imagen radicalmente diferente de la cuidad.

Me encantó el centro, que me recordó un poco a Barcelona y un poco a Palma, el ambiente y la alegría que hay, las callejuelas y las terrazas que son pildoritas de felicità.

Como no podía ser de otra forma aprovechamos también para comer mucho y hacer mil fotos. Recuerdo con especial fervor el arroz del señoret que nos comimos en Rincon 33 porque estaba brutal, 100% recomendable. Porque si vas hasta la terreta y no comes arroz no has estado en Valencia.

Me gustó muchísimo el mercado central, me encantan este tipo de lugares en plena ebullición y sobre todo que la gente siga yendo a hacer su compra diaria. Ya lo comenté en el post de Oporto: si queremos preservar estos sitios tenemos que poner todos de nuestra parte. Me alegró muchísimo toda la vida que se respiraba allí y sobre todo que sigan conservando la mayoría de la cartelería que al ser tan antigua se ha convertido ya en vintage. Otro mercado ideal es el de Colón, aunque el enfoque de este es más de cafeterías y puestecitos de ropa y complementos, su arquitectura es tan bonita que merece mucho la pena visitarlo. 

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Disfruté un montón el barrio de Ruzafa del que había apuntado un montón de sitios. Típico barrio gentrificado con mil restaurantes y tiendas monas, aderezado con edificios preciosos, coloristas y plataneras en las esquinas.

Totalmente necesario pasarse por Gnomo, donde venden objetos absolutamente imprescindibles para la supervivencia contemporánea. Dan ganas de llevárselo todo. Yo piqué y me llevé unos bolis y un cuaderno porque nunca se tiene suficiente material de papelería. Muy cerca de allí comimos en the Black Turtle unas hamburguesas que aunque no fueron de nuestras preferidas estaban bastante ricas.


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Para dormir nos quedamos cerca del Museo de las ciencias y para desayunar el sábado estuvimos en la Pequeña Pastelería de Mamá, regentada por unos argentinos donde hay unas tartas para morirse y unos desayunos como Dios manda. De verdad que yo intento ponerme a dieta pero no me dejan.

Nos dejamos en la lista coger unas bicis y saludar al mar, pero ya no daba tiempo a más. 

Valencia eres muy bonica y volveremos a vernos.

P.D.: Otra ciudad española preciosa, porque no tenemos un Londres o París, pero lo nuestro también mola.
Madrid, España
7.5.18


Hacía siete años que no disparaba un carrete entero con mi Minolta. Un día sin saber muy bien por qué dejó de funcionar: comenzaba el carrete y a veces el fotómetro no funcionaba o el obturador se atascaba. Y así se ha tirado años en la estantería bastante olvidada porque nunca encontraba el momento para llevarla a arreglar.

El pasado marzo fui a Fokus, en la calle Carretas, y en menos de una semana tenía la cámara como nueva. Prometo que no me llevo comisión, pero cuando encuentras un sitio que trabaja así de bien, creo que hay que compartirlo.

Después de revelar las fotos he vuelto a descubrir por qué me gusta tanto el analógico. Los fotogramas es lo más parecido a los recuerdos: no son tan nítidos, ni con el nivel de detalle que pueden darte 22 megapixels ni con esos colores tan vivos. Son más bien imperfectos, desenfocados y con un poco de grano.

Mi nuevo propósito es disparar más con carrete.

Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200 Minolta Xg-M Abril 18 Fujicolor 200